----------------------------------------------------
Erase una vez un niño que nació en una familia esclava, trabajaban en una fabrica de ropa, 15 horas al día por un sueldo mas pobre que la humanidad de quienes les contratan. Ese niño tiene una hermana, 16 años recién cumplidos, que, trabaja también en una fabrica del centro de su ciudad.
El niño llega a los 5 años, y, su hermana, le cuenta historias de cómo trabaja haciendo camisetas, le cuenta cómo maneja la maquina de coser con gran habilidad y de vez en cuando, le dice que el capataz le ha metido bronca por hablar un poco, pero que ha aprendido la lección, le dice que le gustaría que él no corriera la misma suerte que ella, que le gustaría que estudiara y tuviera un trabajo bueno, con el que ayudar a sus padres, que ya empiezan a ser mayores.
El tiempo sigue corriendo, y, para cuando el niño tiene 7 años, llegan unos señores a su casa y hablan con sus padres, y, tras una reunión de 30 minutos, salen de la sala, miran al niño, sonríen maliciosamente, y se van, el niño pregunta que esta pasando, pero los padres lo miran, asienten, y se retiran a sus cámaras. Su hermana llega tarde, pero a tiempo de explicarle su día en la fabrica, y, el niño le cuenta lo que hoy ha sucedido, su hermana le cuenta que papá y mamá han accedido a que empiece a trabajar en una fabrica de balones de fútbol, el niño al principio se pone contento al pensar que quizás futbolistas de gran nivel como Messi, Xavi o Ronaldo pueden jugar con algún balón que él haya hecho, pero luego recuerda que su hermana le ha dicho lo mal que se trabaja en las fabricas, y se pone triste.
Pasan los años, y la suerte del niño parece no cambiar, así que resignado, día tras día, se va para la fabrica en su ciudad y se dedica a hacer balones, y al llegar a casa, su hermana y él se cuentan historias para intentar hacer mas humana la vida que tienen que sufrir, le cuenta que hace los balones de la Champions, de la Euroleague y que van a empezar a hacer las del mundial de Qatar. Su hermana, le lanza una sonrisa conformista y se va a la cama, mañana será un día duro dice.

El tiempo, sin pausa sigue pasando, y, los niños siguen con su futuro ya escrito de trabajar por lo que les queda de juventud, pensando en las vidas de esos otros niños que viven felices yendo a la escuela a jugar con sus amigos con los balones que él fabrica, o en esas chicas que van con las camisetas o los vestidos que su hermana fabrica, triste, una lagrima le brota de los ojos y se desliza mejilla abajo para terminar mojando el suelo de Savar, su ciudad.
-----------------------------------------
Mañana se colgará la 2da parte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario